sábado, 1 de febrero de 2014

Capitulo 2 - Dulces y susurros

Namine y yo terminamos haciéndonos muy buenas amigas, creo que podía decirse, que nos convertimos en intimas amigas... me di cuenta que la casa de Namine, era muy grande y linda, casi parecía la casa de unas muñecas... era misterioso, pero era un lugar apacible... poco después, decidimos investigar y encontrar la salida...

Yo siempre... siempre caía en este mundo, era la única que parecía estar aquí, aparte de Namine... estaba cansada, ambas lo estábamos... Namine siempre tenia una sonrisa solo para que no tuviera miedo a su lado...

- Kairi lo encontraremos... encontraremos tu casa - me dijo sin mas tras aquella sonrisa.

Yo la mire sonriente como señal de que estaba bien, entonces, decidí preguntarla algo.

- Oye, Namine... cuando podamos salir de aquí... ¿te gustaría ser mi amiga en la vida real? - la pregunte algo avergonzada.

- Claro que si... aunque bueno, es verdad que tienes muchos amigos... estarán preocupadisimos por ti... ¿no crees? - me dijo ella preocupada - y tus padres... como deben pasarlo... -

- Si... les echo mucho de menos... todos mis amigos... mis padres... - comencé a sollozar

- Kairi n-no llores... los encontraremos... - animo Namine.

Decidí aun no llorar... siempre conseguía salir de aquel mundo... ¿porque no iba a conseguirlo ahora?

Mas tarde, fuimos por un camino que poco a poco olía mas "dulce", terminamos llegando a un paisaje lleno de dulces por doquier, era como la historia de Hansek y Gretel, pero, ¿aquí nos encontraríamos una bruja?

- ¡mira, Kairi! ¡cuantos dulces! - decía Namine yendo a donde había una piruleta gigante, era increíble y casi imposible de imaginar...

¿donde se supone que estábamos? ¿porque... de pronto había tantísimos dulces?

- ¡Vamos Kairi ven! -

Fui donde ella al llamarme... pero comencé a oír voces... voces que provenían de gente que conocía... oía la voz de mis padres... las voces de mucha mas gente que no podía reconocer, ya que hablaban a la vez...

- ¿q-quien es? - decía temblando...

Llame a Namine para que viniera donde mi... pero ella experimentaba los dulces que se encontraba a su paso...

Mientras llamaba a Namine, ella iba donde mi junto unas cuantas piruletas que comía - ¡¿Kairi?! ¿que te ocurre? - pregunta Namine

- o-oigo voces... tengo... ¡tengo miedo! - decía aterrorizada, - quiero salir... ¡quiero salir de aquí! - decía casi sin poder respirar.

- Ah... las voces... pero es algo normal eso... ¿no? - dijo Namine confusa

- ¿¿¿normal??? - decía sorprendida - ¿VES NORMAL QUE EMPIECES A OÍR VOCES LLAMÁNDOTE? -

- a mi eso me paso muchas veces... no veo lo raro en ello... ¿tu si? - me pregunto confusa

- Yo... - no acabe la frase...

Namine me sonrió y me cogió de la mano - ¡anda sigamos! - sonrió - ¿quieres una piruleta? están deliciosas... -

- no gracias... no tengo hambre Namine - sonreí... la verdad es que tenia todo muy buena pinta, pero quería escapar de allí cuanto antes...

Continuamos hasta que volví a ver casas que no estuvieran hechas de dulces... Namine con mucha energía acumulada, decidió ir donde una de ellas, al abrir la puerta solo se escucho un chirrido espantoso, me volvió a coger de la mano para que no tuviera miedo, con ella, es cierto que estaba muy bien, ya que era muy buena compañera, entre junto ella, y pude ver mas muñecos... que no paraban de darme mala impresión.

Namine cogió uno de ellos, parecía un muñeco con cabello rojo y ojos de botones azules, no se quien pudo ser... yo volví a oír voces... oí la voz de una chica que me llamaba y decía "Kairi, ven, estoy aquí" al oír que me nombro por mi nombre, comencé a buscar... puede que hubiera mas aparte de mi y Namine atrapadas aquí...

Me di cuenta que la voz provenía de arriba de las escaleras, al subir, vi otro muñeco sentado en una cama... este, parecía chica, tenia el cabello largo y negro con dos coletas y ojos, o mejor dicho botones, de color azules... parecía que la voz venia de ella... decidí acercarme al muñeco... pero no llegar a tocarlo...

Ahí... vi una nota de mi diario... en aquella nota ponía: "Me sentí muy feliz, estaba rodeada de dulces... todo, todo lo que veía, lo devoraba y comía, estaba delicioso, ¡comí tooodooo lo que encontré! y todo, tenia un sabor delicioso..."

Quede confusa... pero, sin duda, era una nota mía del diario, decidí guardarla... y aun preguntarme ¿que se supone que hacia ESA muñeca con MI nota?

Namine subió donde estaba yo y me pregunto que es lo que hacia, yo simplemente, le dije que había una nota de mi diario, entonces, salimos de aquella casa...

- Así, que eso era de tu diario, vaya, así que para desahogarte escribirás lo que pasabas aquí - me dijo

- Si, mas o menos... - conteste insegura

Volviendo o mejor dicho, intentando volver atrás, cuando quisimos volver a la casa de Namine... ya no estaba... lo único que pudimos ver, fue un lugar donde el suelo y todo... era dulce, dulces, dulces... y mas dulces... muñecos y muñecas estaban allí sentados también comiendo dulces... cuando andábamos yo y Namine, sentí que nos miraban...

De nuevo, comencé a oír ruidos, platos que se rompían, risas irritantes, mi nombre... entonces, yo y Namine nos dimos mas prisa, hasta que llegamos a un sitio donde de nuevo la muñeca con cabello largo y pelo negro me miraba fijamente... Namine quiso apartarla para que pudiéramos seguir... pero entonces... oí de nuevo la voz de antes... diciendo "Liar"

En ese momento, tuve mas miedo... recuerdo que antes me llamo por mi nombre, ahora... ¿porque me llamo por mi nombre?

- Ya es hora de quitarte de en medio... - dijo Namine con un tono algo siniestro...

- ¡Namine no, espera! - dije. Namine quería librarse de aquella muñeca, pero yo... no quería, no quería tocar ni entrometerme en nada de lo que este mundo tenia, decidí cogerla de la mano e irme corriendo ignorando de nuevo a aquella muñeca... pero ¿porque? ¿¿¿porque seguía atrapada allí??? ¿cuando iba a despertar y volver? ¿¿¿cuando...???

Terminamos llegando a un lugar donde todo estaba rodeado de cuadros y aperitivos, había cuadros donde habían aperitivos y dulces dibujados... y muñecos, todos ellos diferentes, donde tenían también dulces en la mano... todo cada vez me dio mas mala espina, y tuve la sensación de que nunca íbamos a escapar de allí... decidí caer de rodillas... ya sin tener esperanza... y dejar que todo pasase como debería de pasar... volví a oír voces... Namine me llamaba... pero yo ya, no respondía... temblaba...

y tuve la sensación... de que estaba empezando a volverme loca...




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